Durante la última década, el centro uruguayo experimentó un crecimiento sostenido, superando el millar de colaboradores y posicionándose como un referente en la prestación de servicios corporativos de alto valor agregado para diversos países del continente. Este desarrollo respondió tanto a la estrategia de internacionalización de BASF como a las ventajas competitivas que Uruguay ofrecía en materia de talento, estabilidad institucional y conectividad regional.
Sin embargo, el escenario comenzó a modificarse a partir de la profunda transformación que atraviesa la industria química a nivel mundial. La empresa inició una revisión integral de su estructura global con el objetivo de aumentar su competitividad, simplificar procesos y adaptar sus servicios internos a un contexto marcado por mayores exigencias de eficiencia, digitalización y automatización. En ese marco, BASF anunció una reorganización de su división Global Business Services que también impacta en su operación uruguaya.
De acuerdo con la información difundida por la compañía, Montevideo continuará formando parte de la red global de centros de servicios junto con Berlín (Alemania) y Kuala Lumpur (Malasia). No obstante, algunas funciones actualmente desarrolladas en Uruguay serán redistribuidas hacia un nuevo hub global en India, especialmente en áreas vinculadas a Finanzas, Recursos Humanos y determinados procesos logísticos.
La reestructura despertó preocupación entre los trabajadores y las autoridades nacionales debido al eventual impacto sobre el empleo. Si bien trascendieron estimaciones que hablan de una reducción significativa de la plantilla en los próximos años, BASF aclaró que no existen despidos inmediatos y que el proceso será gradual, desarrollándose entre 2027 y finales de 2028. Asimismo, la empresa señaló que la transformación responde a cambios globales en su modelo operativo y no a una decisión específica sobre Uruguay.
Más allá de esta reorganización, la compañía reafirmó su intención de mantener presencia en Uruguay. Consideran que el país seguirá desempeñando un rol relevante dentro de su red regional de servicios, aunque con una estructura adaptada a las nuevas prioridades del negocio. En este sentido, Montevideo continuará siendo uno de los centros desde los cuales se prestan servicios especializados para distintas operaciones de BASF en América, aprovechando las capacidades profesionales desarrolladas durante más de una década.
Este caso en particular también refleja un fenómeno más amplio que atraviesan numerosas empresas multinacionales. La incorporación de inteligencia artificial, la robotización de procesos administrativos y la concentración de servicios en centros globales de mayor escala, están modificando la forma en que las organizaciones distribuyen sus operaciones alrededor del mundo. En este contexto, países como Uruguay enfrentan el desafío de seguir fortaleciendo su propuesta de valor para atraer y retener inversiones intensivas en conocimiento, apostando por la formación de talento, la innovación y la generación de servicios cada vez más especializados.
En definitiva, BASF continúa operando en nuestro país, aunque en un escenario de transformación. La reestructura anunciada forma parte de una estrategia global orientada a mejorar la eficiencia de la compañía y redefinir la distribución de determinadas funciones entre sus distintos centros internacionales. Si bien el proceso genera incertidumbre respecto al empleo en algunas áreas, la empresa ha manifestado que mantendrá su presencia en Uruguay y que los cambios se implementarán de forma gradual durante los próximos años.


