Baytalcid: de la publicidad masiva a la desaparición sin explicación

 
Llegué a Baytalcid de la forma más simple -y más común- posible: hojeando una revista vieja que encontré en casa.

Una publicidad a página entera, colores nítidos, tipografía noventosa y una promesa clara: “Por el bien de su estómago”. La información no era escasa: "Sus problemas de acidez estomacal tienen distintas causas; tales como excesivo consumo de alcohol, cigarrillos, mate, café, etc. El estress es también un importante factor desencadenante de la hiperacidez.
 
Baytalcid, el moderno antiácido, le asegura alivio inmediato a sus problemas estomacales, neutralizando el exceso de acidez sin alterar el equilibrio natural de las sustancias gástricas. Pero, además de neutralizarlo, Baytalcid protege la mucosa del estómago, disminuyendo así el riesgo de que en la misma se produzcan lesiones (…)" y el texto sigue, bien al estilo de publicidad vintage (que detallaba todo con rigor) recordándonos que existieron épocas en las que leer no estaba mal visto.

No quería investigar ni descubrir nada en particular. 
Solo reconocer algo que vi mil veces cuando era chica: en revistas, en la televisión, en farmacias, en cartelería, en radios, en folletos. Baytalcid estaba en todas partes.

La intención inicial era casi ingenua: compartir una pieza gráfica vintage que formó parte del paisaje cotidiano durante años.
Pero esa imagen abrió una pregunta inesperada.


La pregunta obvia (que nadie parece haber respondido)

Baytalcid fue un producto:

- Masivamente publicitado
- Asociado a una marca de enorme prestigio
- De venta libre
- Presente durante años en Uruguay

Y sin embargo, hoy:

- No se vende
- No se menciona
- No tiene despedida
- No tiene explicación visible

Entonces la pregunta aparece sola: 
¿Qué pasó?

Primer intento: buscar información actual

Nada.
Indagando por su nombre, por “antiácido”, por la farmacéutica internacional que lo fabrica y distribuye, por “hiperacidez”, no aparece material claro y menos a nivel local.
No hay comunicados.
No hay notas oficiales.
No hay una narrativa de salida.
Solo silencio.


Segundo intento: buscar directamente “qué pasó con Baytalcid”

Ahí aparece algo nuevo: una “Visión general creada por IA” en los resultados de Google, que parece tener la respuesta.

La misma se lee de manera contundente, presentada como válida… y alarmante:

- Afirma que Baytalcid contenía ranitidina.
- Vincula su retiro por contener además NDMA: un escándalo famoso a nivel mundial, en el que se comprobó que esta sustancia podría ser cancerígena y estaba presente también en otras mediaciones para la hipertensión.
- Habla del riesgo potencial de otras enfermedades.
- Lo mezcla con otro caso sonado, como el Zantac (un fármaco sin relación con Baytalcid, que reduce el ácido estomacal y que también podría tener sustancias cancerígenas).

Pero algo no cerraba.

La propia publicidad de la época, el envase, el material gráfico original no decían eso.

La contradicción aparece al ampliar la respuesta

Al desplegar la información “ampliada” de esa misma IA de Google, ocurre algo desconcertante:

- Ahora se aclara que Baytalcid no debe confundirse con la ranitidina.
Menciona que su principio activo es la hidrotalcita.
Habla de cambios de marca y de estrategias comerciales, no problemas en sus componentes.
- Se introduce el nombre Alka-Gastric como un producto vigente que lo sustituyó en algunos países, comercializándose ahora en lugar de Baytalcid (motivo por el cual, ya prácticamente no lo vemos en las farmacias).

Es decir: la misma fuente automática se contradice a sí misma.


Lo que queda claro (y lo que no)

Después de recorrer este camino, hay algunas cosas que pueden decirse con certeza:

- Baytalcid fue un producto real, masivo y omnipresente en Uruguay.
- Su publicidad construyó una fuerte sensación de confianza durante los 90s.
- Dejó de venderse sin una comunicación pública visible.
- Años después, su ausencia genera versiones contradictorias.
- Incluso, las respuestas automáticas actuales en buscadores como Google (que usan inteligencia artificial) no logran dar información coherente.

Y hay algo que no aparece por ningún lado: Una explicación oficial, clara y accesible para el público general.

El objeto queda, el relato no

Hoy, lo único sólido es lo material: la revista, el aviso, la caja, las publicidades que se pueden encontrar en Youtube, tanto en Uruguay como en otros países del Cono Sur. Asimismo, dato no menor: el papel resiste mejor que el algoritmo.

Y quizás, ése sea el punto más interesante de todo este recorrido: cómo un objeto impreso de hace décadas (la revista donde se obtuvo la primera foto, es de 1994) resulta más consistente que muchas explicaciones actuales generadas automáticamente por una Inteligencia Artificial.


Cierre

Esta nota no busca responder qué debería consumirse hoy, ni evaluar medicamentos, o dar recomendaciones de salud.

Busca algo más simple -y más humano-: registrar cómo un producto profundamente instalado en la vida cotidiana de nuestro país, en los 80s y 90s, puede desaparecer sin relato, sin explicación, y cómo ese silencio termina generando confusión años después, donde incluso, a la hora de buscar fuentes informativas confiables (entre las que Google recomienda consultar a la IA), ésta resulta brindar información completamente errónea. 

Baytalcid no es solo un antiácido que ya no está.

Es un ejemplo claro de cómo el mercado, actuando como un organismo autónomo, puede decidir el destino de un producto sin rendir cuentas. Baytalcid no fue retirado con una explicación, ni reemplazado con transparencia: simplemente dejó de existir en góndolas, farmacias, medios y publicidades. El vacío informativo no fue un error, fue el procedimiento. Y en esa ausencia, queda al descubierto una lógica donde la memoria del consumidor no tiene ningún valor, donde todo es reemplazable, incluso, dejando nuestros recuerdos completamente fuera. 

Es otras palabras, el mercado le dio potestad a esa multinacional, de borrar el producto de nuestras vidas, tal como se borra de un plumazo, el producto de un catálogo de compras.

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